Las Sagradas Escrituras Version Antigua Traducida de los Textos Originales en Hebreo y Griego al Espa¤ol por Casiodoro de Reina (1569) Apoyada en el Nuevo Testamento de Francisco de Enzinas (1543) y en el Nuevo Testamento con Salmos y Proverbios de Juan P‚rez de Pineda (1556) Y cotejada posteriormente con la revisi¢n de Cipriano de Valera (1602) y con subsiguientes revisiones con el fin de actualizar la ortograf¡a y la gram tica sin perder el sentido de la traducci¢n original. "La Palabra del Dios nuestro permanece para siempre". (Isa¡as 40:8). Copyright (c) 1996, Russell Martin Stendal Esta Biblia puede ser usado libremente siempre y cuando su contenido no sea alterado. (This Bible may be used freely provided that the contents are not altered). Colombia Para Cristo Apartado A‚reo 95.300 Santaf‚ de Bogot , Colombia telefax 346-1419 Primera Edici¢n Marzo de 1996 Impreso en Colombia AMONESTACION del Traductor de los Sacros Libros al Lector y a toda la Iglesia del Se¤or: Cristiano lector: Intolerable cosa es a Satan s, padre de mentira, y autor de tinieblas, que la verdad de Dios y su luz se manifieste en el mundo; porque s¢lo por este camino es desecho su enga¤o; se desvanecen sus tinieblas, y se descubre toda la vanidad sobre la cual su reino es fundada, y de all¡ est cierta su ruina: y los m¡seros hombres que tiene ligados en muerte con prisiones de ignorancia, ense¤ados con la divina luz, se le salen de su prisi¢n a vida eterna, y a libertad de hijos de Dios. De aqu¡ viene, que aunque por la condici¢n de su maldito ingenio aborrezca y persiga todo medio encaminado a la salud de los hombres, con singulares diligencias y fuerza siempre ha resistido, y no cesa, ni cesar de resistir (hasta que Dios lo frene del todo) a los libros de la Sagrada Escritura; porque sabe muy bien por la larga experiencia de sus p‚rdidas, cu n poderoso instrumento es este para deshacer sus tinieblas en el mundo, y echarlo de su vieja posesi¢n. Largo discurso ser¡a necesario hacer para recitar ahora las persecuciones que la Sagrada Escritura ha sufrido en otros tiempos, y los cargos infames que le ha hecho, por los cuales no pocas veces ha alcanzado a casi desarraigarlos del mundo; y lo hubiera alcanzado sin duda, si la luz que en ellos est encerrada, no tuviese su origen y fuente m s alto que este sol, y que no consistiese en solo los libros como todas las otras disciplinas humanas; de donde viene que pereciendo los libros en que est n guardadas, o por la condici¢n de los tiempos, o por otros casos mundanos, ellas tambi‚n perezcan; y si alguna restauraci¢n tienen despu‚s, es en cuanto se hallan algunas reliquias, con que ayudado el ingenio humano las resucita. Mas porque la fuente de esta divina luz es el mismo Dios, y su intento es propagarla en este abismo de tinieblas, de aqu¡, que aunque muchas veces por cierto consejo suyo permita a Satan s la potestad sobre los sagrados libros, y aunque ‚l los queme todos, y aun tambi‚n mate a todos los que ya participaron de aquella celestial sabidur¡a, qued ndonos la fuente sana y salva, (como no puede tocar en ella) la misma luz al fin vuelve a ser restaurada con gran victoria, y ‚l queda frustrado y avergonzado de sus diligencias. Por ser pues este su pertinaz ingenio contra la divina palabra, estamos ciertos que no lo dejar de seguir en esta obra presente, y que en cuanto ella es m s necesaria a la Iglesia del Se¤or, tanto m s ‚l se desvelar en despertar contra ella toda suerte de enemigos, extra¤os y dom‚sticos; los de lejos y los de cerca. Los de lejos, hace d¡as que est n despiertos para impedir toda versi¢n vulgar de la Santa Escritura, a t¡tulo de que los sagrados misterios no han de ser comunicados al vulgo, y que es ocasi¢n de errores en ‚l, &c. De cerca, no le faltar n otros supuestos, que con t¡tulos algo m s sutiles y aparentes se levanten contra ella, aunque por ventura a los unos y a los otros no les falte buena intenci¢n, y celo, como muchas veces acontece, que con buenas intenciones pero por falta de mejor ense¤anza pensando servir a Dios, sirven al demonio y a sus intentos. En cuanto a los primeros, no determinamos por ahora tratar la cuesti¢n, si es conveniente o no, que la ley de Dios, y todo el cuerpo de su palabra, ande de manera que pueda ser entendida por todos, remiti‚ndonos a otros muchos que antes de nosotros la han tratado copiosa y acertadamente. Bastar por ahora amonestarles con toda caridad y humildad, que si son Cristianos, y tienen verdadero celo de la gloria de Dios y de la salud de los hombres, como quieren que se entienda de ellos, miren lo primero, que de lo uno y de lo otro la Palabra de Dios contenida en los sacros libros es el verdadero y leg¡timo instrumento, y que por tal raz¢n Dios lo ha comunicado al mundo para ser por ‚l conocido y honrado de todos, y que por esta v¡a tengan salud; y esto sin excluir de esta universalidad ni doctos ni indoctos, ni esta lengua ni la otra. De donde es necesario que concluyan: Que prohibir la divina Escritura en lengua vulgar no se puede hacer sin singular injuria de Dios, e igual da¤o a la salud de los hombres, lo cual es pura obra de Satan s y de los que ‚l tiene a su servicio. Miren lo segundo, que hacen gran vergenza a la misma Palabra de Dios en decir que los misterios que contiene no se hayan de comunicar al vulgo. Porque las supersticiones e idolatr¡as todas con que el diablo ha enloquecido al mundo, y extravi ndolo del conocimiento y culto de su verdadero Dios, trajeron siempre este pretexto de falsa reverencia. Y ten¡a raz¢n el inventor de ellas en esto, porque si quer¡a que sus abominaciones permaneciesen algo en el mundo, necesario era que el vulgo no las entendiese, sino s¢lo aquellos a quienes eran provechosas para sustentar sus vientres y gloria. Los misterios de la verdadera Religi¢n son al contrario, pues quieren ser vistos y entendidos de todos, porque son luz y verdad; y porque siendo ordenados para la salud de todos, el primer grado para alcanzarla necesariamente es conocerlos. Consideren en tercer lugar, que no le hacen menor afrenta en decir que sean ocasi¢n de errores, porque la Luz y la Verdad (si confiesan que la Palabra de Dios lo es) a nadie puede enga¤ar ni entenebrecer. Y si algunas veces lo hace (como no negamos que lo haga y muchas) de alguna otra parte debe venir el mal; no de su ingenio y naturaleza, que es quitar la tiniebla, descubrir el error, y deshacer el enga¤o. El Profeta Isa¡as claramente dice que su profec¡a no es para dar luz a todos, sino para cegar los ojos del Pueblo, agravar sus o¡dos, y embotar su coraz¢n, para que no vean ni oigan la Palabra de Dios, y se conviertan y reciban sanidad; quien por evitar estos males mandar¡a entonces al Profeta que se callase, y le cerrar¡a la boca, viendo que hiciera cosa conforme a la voluntad de Dios, y al bien de su Iglesia; mayormente diciendo ‚l mismo otras muchas veces, que su profec¡a es luz para los ciegos, consuelo para los afligidos, esfuerzo para los cansados, &c. ¨Y qu‚ hablamos de Isa¡as? El mismo Se¤or dice, que vino al mundo para juicio, para que los que no ven vean, y los que ven sean ciegos. Le mandaron luego los padres de la fe de entonces que callase, por evitar el da¤o de los que de su predicaci¢n hab¡an de salir m s ciegos. De ‚l dice Sime¢n, que viene para levantamiento, y tambi‚n para ruina de muchos. Lo mismo hab¡a dicho de ‚l el Profeta Isa¡as. Por lazo (dice) y por ruina a las dos casas de Israel, y de ellos tropezar n muchos, &c. Lo mismo dice el Ap¢stol de la predicaci¢n del Evangelio, que a unos es olor vital, a otros olor mortal. ¨Ser¡a luego buena prudencia quitarlo del mundo, quitando a los buenos el £nico medio por donde se han de salvar, por quitar la ocasi¢n de hacerse peores a los que se pierdan, y de suyo est n ya se¤alados para perdici¢n? Miren lo cuarto: Que el estudio de la divina Palabra es cosa encomendada y mandada por Dios a todos, por tantos y tan claros testimonios del Viejo y Nuevo Testamento, que sin muy largo discurso no se podr n aqu¡ recitar; de donde queda claro que no puede ser sin impiedad inexcusable, que el mandamiento de Dios, tantas veces repetido, y tan necesario a los hombres, sea dejado y anulado por una tan flaca raz¢n; y que sin ning£n pretexto, por santo que parezca, puede excusar, que si Dios la dio para todos, no sea una tiran¡a execrable que a los m s la quiten; y falta de juicio es (si pretenden buena intenci¢n) que la habilidad para poder gozar de ella, sea saber lat¡n solamente, como si s¢lo los que lo saben, por el mismo caso sean ya los m s prudentes y p¡os: y los que no lo saben, los m s puestos a los peligros, que dicen, que temen. ¨Si es la verdadera sabidur¡a, qui‚n la necesita m s que los m s ignorantes? Si es Palabra de Dios, insigne injuria se hace a Dios, a ella, y a los buenos, que por el abuso de los malos, se le quite su libertad de correr por las manos de los que podr¡an usar bien de ella, y sacar los frutos para los cuales Dios la dio. Perverso juicio es que por evitar el inconveniente de los errores, que dicen, en algunos, priven a todos del medio con que podr¡an salir de la ignorancia, errores, herej¡as, idolatr¡a, pecado, y toda corrupci¢n, e iniquidad en que nacimos, y fuimos criados, y de que nuestra corrupta naturaleza se abreva (como dice Job) como peces del agua. Si es Luz, a la luz resiste todo hombre que le impide salir en p£blico para lumbre y alegr¡a de todos; y tinieblas se debe llamar y mentira, porque a la luz y a la verdad no resiste ni pone impedimento, sino la tiniebla y mentira. Si es candela, a cuya lumbre el hombre ciego y habitante en esta caverna tenebrosa encamine seguramente sus pasos, visto es pretender de tener los hombres en su ceguera, el que no quiere que les sea comunicada con aquella abundancia con que ella se da. Si es escudo a todos los que en ella ponen su esperanza, espada con que el Ap¢stol arma al Cristiano para defenderse y ofender a sus enemigos en toda suerte de tentaci¢n, desarmado y por consiguiente vencido y muerto de mano del diablo lo quiere, quien se la quita que no la tenga tan copiosa y tan a la mano, cuanto son muchas y continuas sus tentaciones. Si es £til para ense¤ar en la ignorancia, para redargir en el error, para reprender en el pecado, para ense¤ar a la justicia, para perfeccionar al Cristiano, y hacerlo h bil y pronto a toda buena obra, fuera de todo buen ense¤amiento, y de toda buena y Cristiana disciplina lo quiere, el error, el pecado, y la confusi¢n en lo sacro y en lo profano ama y desea, el que en todo o en parte sepulta las divinas Escrituras; y sepult ndolas en parte da a entender bien claro lo que har¡a del todo si pudiese, o esperase salir con ello. Estas razones son claras, y se dejan entender de todos, no obstante todos los hermosos pretextos que se podr n traer en contrario, que no son muchos; y el m s dorado es el que hemos dicho, tan fr¡o que ni aun con humana raz¢n es digno de que se contienda mucho contra ‚l, porque est claro que ning£n hombre de sano juicio habr , que de veras diga: Que un gran bien, y mayormente tan necesario a todos, dado de Dios para com£n uso de todos, se deba prohibir en todo ni en parte por el abuso que los malos ingenios pueden tener de ‚l. Por monstruo de desvar¡o, enemigo del linaje humano, ser¡a tenido justamente el rey o pr¡ncipe, que porque hay muchos que usan mal del pan, del agua, del vino, del fuego, de la luz, y de las otras cosas necesarias a la vida humana, o las prohibe del todo, o hiciese tal estanco de ellas que no se diesen si no muy caras, y con gran escasez. La Palabra de Dios tiene todos estos t¡tulos, porque tambi‚n tiene los mismos efectos para el alma, miren pues los pr¡ncipes del mundo, en qu‚ opini¢n quieren ser tenidos haci‚ndola pasar por tan inicua condici¢n. Finalmente como quiera que sea, es necesario que se resuelvan: Que ni las disputas inoportunas, ni las defensas violentas, ni los pretextos cautelosos, ni el fuego, ni las armas, ni toda la potencia del mundo junta podr ya resistir, que la Palabra de Dios no corra por todo tan libremente como el sol por el cielo, como ya lo vamos todos probando por experiencia; y ser¡a prudencia no poca aprender de lo experimentado para lo porvenir, y tomar otros consejos. Ni nos dejemos enga¤ar m s con los pretextos dichos, porque no se encubre mucho lo que el diablo pretende con ellos, aunque los que los han puesto tengan cuanta buena intenci¢n quisieron, por lo menos esto es necesario que est‚ fuera de disputa, Que habiendo dado Dios su Palabra a los hombres, y queriendo que sea entendida y puesta en efecto por todos, ning£n buen fin puede pretender el que la prohibiere en cualquier lengua que sea. Casiodoro de Reina -- 1569 De la edici¢n original de Casiodoro de Reina, solamente tenemos conocimiento de tres copias que sobrevivieron a la hoguera de la Inquisici¢n. Muchas Biblias fueron quemadas junto con sus due¤os. Pero cuando el diablo supo que no pod¡a parar subsiguientes ediciones de la Biblia en espa¤ol, se vi¢ obligado a cambiar de t ctica. Vali‚ndose de las buenas intenciones de muchos para actualizar, modernizar, y simplificar la Biblia en espa¤ol, en cada revisi¢n el enemigo logr¢ sembrar su ciza¤a, ocultando parcialmente la luz y la verdad de la palabra de Dios, y poco a poco quitando el filo de la espada del Cristiano. Es nuestra intenci¢n presentarles la Palabra de Dios en ortograf¡a y gram tica actualizadas, pero con toda la fuerza y unci¢n que fue derramada sobre Casiodoro de Reina, erudito del Hebreo y Griego; un hombre escogido por Dios para ser el traductor de la Biblia al espa¤ol. Los Editores -- 1996 GLOSARIO -------- Arrepentimiento. Es esencial para la salvaci¢n (Hechos 17:30); implica dar la media vuelta para cambiar de rumbo hacia la enmienda, con el fin de hacer solamente la voluntad de Dios, y se manifiesta con los "frutos del arrepentimiento" (restituci¢n). (Lucas 3:3-18; Hechos 17:30). Buen Fruto. Por sus frutos los conocer‚is - el fruto del Esp¡ritu Santo se manifestar en la vida de todo cristiano aut‚ntico. (Efesios 5:9). Buenas Obras. Son iniciadas por el Esp¡ritu Santo, seg£n la voluntad de Dios y se hacen a la manera de Dios y con el poder de Dios. (Santiago 2:20). Caridad. Entender y vivir el amor gape (que redime, el amor vertical). Viene solamente cuando la vida de Dios se manifiesta en el ser humano; el hombre no lo tiene en s¡ mismo, ni lo puede obtener por su propia cuenta. Nace del sacrificio y no de las emociones humanas. La caridad es esencial para que nuestro amor humano, horizontal (fileos) sea saludable. Vean como se aman los unos a los otros, listos a dar la vida por los hermanos, sentir compasi¢n por unos hermanos en dificultades tal como si fueran las propias. (1 Corintios cap. 13). Carnalidad. Si vives seg£n la carne morir s. (Romanos 8:13). Concupiscencia. Apetito, o deseo de los bienes terrenos. Apetito desordenado por los deseos de la carne. (Santiago 1:15). Creer o tener Fe. Es m s que un reconocimiento mental de hechos hist¢ricos. La verdadera fe obra obediencia a Dios (G latas 3:2-11) y es dependencia total en ‚l para que su gracia obre en nosotros. Se requiere arrepentimiento y fe (obediencia) para recibir el don del Esp¡ritu Santo. (Hechos 2:38). Cristo. Mes¡as, Ungido; el que tiene toda Potestad. (Mateo 28:18). Es esencial que Jes£s, el Cristo, sea nuestro £nico amo y Se¤or. (Joel 2:32). Elecci¢n. La palabra en griego significa selecci¢n. Muchos son llamados, pero pocos son escogidos. Sienten su llamado y elecci¢n seguros por una serie de pasos dirigidos por Dios. (2 Pedro 1:1-11). Esp¡ritu Santo. El Consolador (Juan 14:16-18). Hay que "nacer de nuevo" por el Esp¡ritu de Dios. La gracia de Dios puede obrar en nosotros mediante el arrepentimiento (de nuestras propias obras muertas) y la fe (dependencia total en Jes£s, el Cristo, para obrar en nosotros). El aut‚ntico Esp¡ritu Santo obra santidad en nosotros para que podamos conocer plenamente a Dios. Evangelio. Las buenas nuevas: que podemos someternos a un nuevo Rey y no tenemos que servir a la carne, al mundo, o a Satan s ni un momento m s. (Marcos 1:1; 1:14,15; 13:10; 16:15). Gentiles. Gente; paganos, inconversos; incircuncisos de carne y/o de coraz¢n. (Jerem¡as 9:26). Gracia. La potencia de Dios - Dios har por usted lo que usted reconoce que no puede hacer por s¡ mismo para hallar arrepintimiento, liberaci¢n , y todos los recursos necesarios para vivir plenamente en santidad, comunicado con Dios. (Romanos 7:25-8:39). Justicia (rectitud). La justicia actual, que sigue siendo la justicia de Cristo que obra en la vida diaria del creyente por la fe, mediante los recursos del Esp¡ritu Santo. (Isa¡as 54:14-17; 1 Juan 2:29). Perfecci¢n. Madurez: que no falta nada. La meta principal de la vida cristiana. (Hebreos 6:1). Potencia. Virtud para hacer una cosa, para producir un efecto. Es el poder bajo control dirigido a un fin espec¡fico. Para que los dones del poder de Dios nos sean de provecho eterno, deben ser sometidos a la potestad de Jes£s, para que seamos dirigidos por su Santo Esp¡ritu y no por las concupiscencias de nuestra carne. (Isa¡as 9:7; 1 Corintios 14:40). Salud. Salvaci¢n del poder del pecado para seguir la voluntad de Dios; que da como resultado la vida en Cristo ahora para bienestar de nuestro cuerpo, alma y esp¡ritu; m s vida eterna como posesi¢n definitiva en el juicio final. (Hebreos 2:3; Romanos 10:10). Vida Eterna. Jes£s, el Cristo, es la vida eterna, si lo tenemos a ‚l, tenemos la vida. (1 Juan 5:10-13). Vivir Guiados por el Esp¡ritu. Los que son guiados por el Esp¡ritu de Dios son los hijos de Dios. (Romanos 8:14). Sobreedificados sobre el fundamento de los Ap¢stoles y de los Profetas, en la principal piedra del ngulo, JESUS, el Cristo; En la cual compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un Templo santo al Se¤or: En el cual vosotros tambi‚n sois juntamente edificados, por morada de Dios en el Esp¡ritu Santo. (Efesios 2:20-22). Nota del Editor Hemos hecho un esfuerzo para preservar el ‚nfasis del original referente a may£sculas, palabras en bastardilla y/o en [llaves]. Se emplea la bastardilla cuando, a criterio del traductor, la palabra es necesaria en cuanto al buen espa¤ol, pero no figura en el manuscrito del idioma original. Las palabras en llaves son aclaraciones hechas por el traductor para evitar que se mal entienda la frase. La puntuaci¢n y la ortograf¡a tienen el prop¢sito principal de preservar el sentido y el conjunto demostrado en los manuscritos originales, y no necesariamente seg£n las normas del espa¤ol moderno. El traductor original transcribi¢ el Nombre de Dios al espa¤ol como Jehov ; Nombre que aparece en los manuscritos hebreos de las Sagradas Escrituras con cuatro consonantes (sin vocales) YHWH (o JHVH) y se traduce de manera literal al espa¤ol como YO SOY (seg£n Exodo 3:14). As¡ mismo figura en el idioma griego en algunas citas del Nuevo Testamento (vean Marcos 12:26, 14:62, Lucas 22:70, Juan 4:26; 6:35,41; 8:18,24,28,58; 11:25; 18:5-8; Apocalipsis 1:8,11,17; 2:23; 21:6; 22:13,16). Los antiguos consideraban que el Nombre de Dios era demasiado sagrado para pronunciar y entonces leian "Adonai" o Se¤or cada vez que encontraban los cuatro consonantes del tetragramaton. Tradici¢n seguido por nuestro Se¤or Jes£s y por los ap¢stoles en el Nuevo Testamento cuando citaban las Escrituras del Antiguo Testamento. En esta obra hemos continuado en la tradici¢n del Nuevo Testamento en cuanto a las citas del Antiguo Testamento y as¡ el nombre que aparece en los manuscritos originales como YHWH esta siempre escrita en may£sculas peque¤as como SE¥OR, DIOS, o YO SOY seg£n el caso. Esperamos que esta explicaci¢n ayude a aclarar la pol‚mica acerca de la transcripci¢n castellana del Nombre sagrado (y dejamos al lector en libertad para pronunciar el Nombre de Dios a su conciencia) si todos reconocemos que hay un solo YO SOY y s¢lo mediante el arrepentimiento y la fe podemos hallar nuestra existencia en El eternamente. Ilustres hombres de Dios a trav‚s de los siglos han encontrado m£ltiples aplicaciones del mensaje prof‚tico de la Palabra de Dios; sea a la Israel natural, a la Israel espiritual (la Iglesia), o a la vida diaria del cristiano. Como acabamos de ver referente al Nombre de Dios, es £til entender el significado literal y espiritual de los nombres propios usados en las Sagradas Escrituras para mayor comprensi¢n de cada faceta del mensaje divino.